Regresa a México el rescatista queretano, Edgar Martínez, y los hijos de Athos, Orly y Balam, tras apoyar a Venezuela
Patricia López Núñez
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Acompañado de Orly y Balam, los hijos de Athos, el perro rescatista que murió envenenado hace cinco años, el queretano Edgar Martínez se dijo orgulloso de los 12 días que brindaron auxilio a la población afectada por el terremoto en Venezuela, como parte del Grupo de Búsqueda y Rescate de Estructuras Colapsadas (USAR) de la Cruz Roja Mexicana.
En el tiempo que estuvieron en La Guaira, una de las regiones más afectadas, localizaron a tres personas con vida y a 18 sin signos vitales. Al viaje se sumó también su perro Kenai, todos arropados por sus compañeros rescatistas. Edgar explicó que cada canino realizó labores de búsqueda durante 20 minutos para evitar el cansancio y garantizar que su olfato detectara a las personas en medio del desastre.
Edgar afirmó que cada persona que integra el grupo especializado de la Cruz Roja cuenta con el entrenamiento físico y mental para participar en este tipo de situaciones, porque no se trata de un voluntarismo improvisado. En ese periodo, sus perros no solamente realizaron labores de rescate, también brindaron consuelo emocional en medio de la devastación, incluso a los médicos que los acariciaban después de un largo día.
“Ver a un perrito como parte de tu familia y meterlo solo a los escombros es sentir el mismo miedo que si llevaras a un hijo”, declaró Edgar, quien cuenta con 21 años de trayectoria en la Cruz Roja, donde inició a los 17 años en el área de emergencia y desde niño siente un enorme amor por los perros.
Cansado, pero orgulloso, sostuvo que Orly y Balam llevan el legado de su padre Athos en las venas, un border collie certificado ante la Organización Internacional de Perros de Búsqueda y Rescate, integrante del equipo USAR de la Cruz Roja, que participó en el rescate de víctimas del sismo de 2017 y en la erupción volcánica en Guatemala en 2018, antes de morir envenenado en 2021.
“Le estamos rindiendo honor a eso”, señaló. En medio de estructuras colapsadas, Edgar y sus compañeros de cuatro patas revisaron cada sitio para encontrar a quienes requerían ayuda y recuperar cuerpos. Los perros son más que una herramienta de trabajo, recalcó, porque son compañía, se capacitan y trabajan bajo estándares mundiales.
“De manera cultural creo yo que hay un desconocimiento detrás del trabajo de los perros: están trabajando bajo normativas internacionales y estándares. Pertenecemos a un equipo USAR certificado”, detalló. Eso implica que también los perros cuenten con las acreditaciones que les permitan trabajar en las zonas de desastre.
Lamentó que hoy pueden verse muchos perros de búsqueda pero sin esas certificaciones, por lo que consideró importante pelear por esas validaciones en México. Mientras los perros reciben la atención veterinaria adecuada, los rescatistas reciben el apoyo de psicólogos y un entrenamiento constante para enfrentarse a estas circunstancias, porque pertenecen al movimiento de ayuda humanitaria más grande del mundo.
Para el queretano, formar parte del equipo de rescatistas de la Cruz Roja es una gran satisfacción porque le permite hacer una diferencia en zonas afectadas, donde las muestras de agradecimiento valen más que el dinero. “Que te dejen un mensaje, algo escrito, eso llena bastante el corazón, eso sería algo importante para nosotros, nos mantiene con mucha fuerza a mí y a mis compañeros. Todos nos sentimos cobijados de cierta manera en el lugar donde vamos”, abundó.
Edgar Martínez añadió que en este momento la Cruz Roja Mexicana trabaja en un proyecto de homologación para tener perros capacitados con certificaciones a nivel nacional. De manera personal, él impulsa un programa estatal previo al entrenamiento de perros de rescate, para preparar a perros de terapia.
“Estamos trabajando con centros de rehabilitación, entrenando a los perros que buscan personas. Vamos a los centros y ellos nos apoyan para esconderse de los perros, para que jueguen con ellos. Es un proyecto que creo que va a durar muchísimo, si Dios quiere y nos está yendo bastante bien. Llevamos lo que va del año trabajando con eso y nos ha dado bastante buenos resultados”, afirmó.
El rescatista adquirió su amor por los perros desde la infancia, cuando la única información que se tenía era para entrenar a los perros en temas de guardia y protección, pero al trabajar en ambulancias y con los bomberos conoció a los perros de rescate, que al final eligió como su labor para el resto de su vida.
Como parte de su compromiso con los animales, exhortó a quienes tienen a sus perros en azoteas o patios que se den la oportunidad de la tenencia responsable, de convivir con ellos y si alguna persona desea acercarse a la Cruz Roja, les recordó que son bienvenidos, para formarse como técnicos en urgencias médicas o volverse voluntarios en diferentes áreas.



