“Que salga la gente contenta es mi mayor trofeo”

Rumbo a su aniversario, el 16 de julio, Josecho se consolida como un referente de la gastronomía, cobijado por su familia y el agradecimiento a quienes lo apoyaron 

Patricia López Núñez

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La historia de Josecho es ejemplo de resiliencia y resistencia, de dedicación al servicio, de abrazar las enseñanzas de su madre en la cocina y, sobre todo, de entrega y agradecimiento hacia quienes le abrieron puertas, con un estado que le dio la oportunidad de mostrar su talento, su familia que lo respalda y su “súper amigo”, el licenciado Rogelio Garfias. 

José Antonio González Piñuela recuerda que “Roger” fue un pilar fundamental en su vida de restaurantero, un amigo inolvidable que le brindó todo su respaldo en los momentos clave para su consolidación empresarial. La amistad y la confianza mutua eran tan grandes que, confiesa, cada vez que debía salir de la ciudad dejaba sus negocios en manos de su amigo.

“Yo salía y le decía a Roger: te encargo mis restaurantes. Me decía: no te preocupes. Yo me iba, porque sabía que él iba a estar al pendiente de cualquier cosa. Fue un súper amigo, un súper amigo”, reitera el empresario restaurantero para quien el agradecimiento debe ser una obligación que se atesore en el corazón. 

En sus más de 60 años de servicio restaurantero, atendió a María Félix, a Jacobo Zabludovsky, al matador Manolo Martínez, al expresidente Vicente Fox y a una gran cantidad de ex gobernadores, empresarios y gente que desea pasar un buen rato en Josecho. Para él, la industria restaurantera no es nada más un negocio, es una vocación que exige entrega y pasión.

Desde sus 8 o 9 años, cuando vendía tortas en un balneario de Zinapécuaro, descubrió dos grandes gustos: ganarse sus propias monedas y el arte de la cocina, un legado que le dejó su madre y que honró con gusto desde aquel momento. Una de las cosas que más admiraba de ella era su ingenio práctico para resolver las recetas. 

La paella fue, tal vez, uno de los platillos que más demostraron esa habilidad. “Hacíamos paellas en Guadalajara. Las hacíamos en olla exprés. Le dábamos su tiempo. Cuando empezaba a salir humo por la tapa de la olla exprés, le poníamos el tapón y contábamos ocho minutos y la metíamos a enfriar para poderla abrir y salía con buen término el arroz, que es lo principal. Yo sé que no es la forma de hacer paellas, pero ese fue un invento de mi mamá, práctico”, relata.  

Igual que su madre, Josecho rememora también al chef Santamaría, “que me enseñó mucho”. Si algo resuena en sus palabras es el agradecimiento y el reconocimiento a todas las personas de las que aprendió algo. Llegó a Querétaro en 1966 al hotel El Marqués y dos años más tarde buscó una oportunidad laboral con la inauguración del Hotel Impala.

Al no hablar inglés, el gerente Daniel Yáñez lo colocó en el área de la farmacia, pero sus ganas de salir adelante lo hicieron llegar pronto al comedor. Fue cajero, mesero y capitán, así que conoce el negocio restaurantero de arriba a abajo. Eso le permite seguir adelante, saber guiar y reconocer que el mayor desafío siempre es consigo mismo para cumplir con sus clientes y para eso cuenta con su equipo de trabajo y su familia. 

Su grupo restaurantero se integra por La Casa Verde, La Hoja, Chucho El Roto, en seis meses más se incorporará el proyecto La Carambada que enriquecerá la oferta gastronómica del Centro Histórico y por supuesto, Josecho, que cumplirá 45 años el 16 de julio, “el día de las Carmelas” y que cuenta con diferentes reconocimientos, entre ellos, estar en el Top 100 de los mejores restaurantes de México. 

“Aquí he tenido la oportunidad de que me visiten y los pueda atender, a todo este tipo de personalidades, María Félix, Manolo Martínez, Jacobo Zabludovsky, Vicente Fox, mi amigo Rogelio Garfias. Me siento orgulloso de que vengan a mi negocio. Me siento orgulloso de cumplir 45 años, con el apoyo de la familia y es un legado que quiero que continúe o que lo mejoren, tienen toda la capacidad para seguir”, añade.

Acompañado de su nieto Sebastián MacClemmy, recomendó a todas las personas que sueñan con tener su propio restaurante que primero se aseguren de que les guste, porque deben tener la vocación para destinar todo el tiempo a una vocación que implica un trabajo difícil y pesado, sobre todo, ser constantes para que algo funcione. 

Además, aconsejó conocer a la gente que tienen como colaboradores, desde el personal de cocina y el del comedor, hasta el administrativo. “Que te entiendan, que sepan cuál es tu proyecto y cuál es tu plan de seguir adelante. Tienen que tener la camiseta, porque hay mucha gente que proyecta un negocio, pero no tiene la vocación, te tiene que gustar para aguantar muchas horas de trabajo: cuando la gente está divirtiéndose, tú estás en el trabajo. Es muy bonito, pero sí es pesado”, reitera.

Lo que más le gusta es atender a la gente, ver que sus clientes salen contentos, ese es su mayor trofeo. “Sí es importante que venga un ex gobernador o una actriz, pero todos son clientes. Si ven que yo trato mejor a la mesa de al lado y usted está aquí, que ha venido la primera vez y no le doy la misma importancia, se va a sentir incómodo, porque viene a que le atienda. Esa es una de las cosas que debe de existir: el servicio, porque uno vive del cliente”, agrega. 

Después de tantos años de experiencia, le gustaría que lo recordaran como una persona a la que le gusta servir y atender porque siempre siente orgullo cuando la gente sale contenta. “Ese ha sido mi punto de vista desde hace cerca de 60 años que estoy metido en este tema. Ahora que cumplo 45 años con Josecho, pues estoy agradecido, porque el personal que colabora conmigo ha sido parte importante”, reconoce.

En su caso, sostiene que se rodeó de gente positiva a la que supo manejar para cumplir un sueño, mientras que “mucha gente lo ve como: voy a abrir un negocio, voy a hacerme de socio. Los que somos restauranteros estamos orgullosos de que un cliente salga contento, pero el tema es el servicio y mientras de arriba me dé chance de seguir chambeando, pues voy a echarle ganas con esa misma meta, con esa misma forma de trabajo”.