Desde la Santa Iglesia Catedral hasta la Parroquia de Santiago, recuerdan a Querétaro que la vida no se camina a solas, sino con la Virgen y Jesús
Patricia López Núñez
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Entre aplausos y más de 30 laicos consagrados, la comunidad católica de Querétaro acompañó a las reliquias del Apóstol Santiago por las calles del Centro Histórico desde la Catedral, de donde es patrono, a la Parroquia de Santiago Apóstol, en la que se destacó que este es un recordatorio de que se debe vivir con alegría y esperanza.
Después de recibir la bendición del rector de la Santa Iglesia Catedral, Sacramento Arias, las reliquias llegaron a la Parroquia de Santiago, donde el párroco Daniel Rendón les dio la bienvenida y apuntó que esta “no es una iglesia de huérfanos”, porque tiene a su madre María y a Jesús.
Ante la feligresía, el presbítero llamó a la gente a seguir al corazón abierto de Jesús y no cerrar el corazón humano por egoísmo, sino hacer eco del ejemplo divino y entender que en el transcurso de esta vida “no vamos solos, vamos con Jesús y con él vamos a enfrentar todos nuestros agobios, todas nuestras fatigas”.
Durante la homilía, el presbítero señaló que “valemos la sangre de Cristo, así que no dejemos ofertas, no dejemos rebajas, porque eso es motivo de alegría. Otro motivo de alegría es la reliquia que nos acompaña de Santiago Apóstol, parte de su cuerpo. Un enamorado de Jesús que hoy está cerca de la mesa, del altar, que ensancha nuestro corazón y ensancha nuestra alma”.
Daniel Rendón subrayó que Santiago fue uno de los apóstoles consentidos de Jesús y le mostró el cielo, así que “hoy está con nosotros y con la luz del Espíritu Santo va dirigiendo nuestra parroquia. Vamos con Santiago a la búsqueda de Jesús. Esos son nuestros verdaderos amigos”.
Al iniciar el novenario en honor a Santiago Apóstol, destacó que esta parroquia es la madre de todas las parroquias de Querétaro y sigue activa con bautismos, consagraciones, sacramentos, porque también es una parroquia que es maestra y ayuda a la evangelización.
Asimismo, mencionó que la Santísima Virgen María también acompaña este camino, porque el novenario coincidió con la fiesta de la Virgen del Carmen, que significa “el jardín de Dios” y su promesa es que después de la muerte de sus devotos, ella bajará al purgatorio para llevar a las almas santas al cielo.
Por eso, recordó que el escapulario de la Virgen del Carmen no es un amuleto, sino la adquisición de una serie de compromisos, porque esta no es “una iglesia de huérfanos, sino una iglesia con una madre: María, que es la estrella del mar”.
Antes de bendecir los cirios y oficiar la consagración de los fieles del Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María, el presbítero los exhortó a renunciar a Satanás y sus obras y servir fielmente a Dios, así como unirse a todas las actividades para extender la fe.


