Patricia López Núñez.
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La oración debe ser un diálogo cotidiano, no un recurso exclusivo para momentos de crisis o desesperación, aseguró el vicario general de la Diócesis de Querétaro y rector de la Santa Iglesia Catedral, Sacramento Arias Montoya, al sostener que nadie puede caminar sin Dios.
A cien años de la guerra Cristera, señaló que ese periodo no acabó con la Iglesia ni con la fe de México. Al contrario, hubo mártires y ministros que celebraron la misa a escondidas. “Eso fortaleció a la Iglesia, el testimonio de tantos hombres y mujeres valientes gritando: Viva Cristo Rey”.
Agregó que las persecuciones y las dificultades actuales pueden ser distintas, pero lo importante es aprender a confiar en Dios y en las demás personas para entender que las familias no se van a hundir porque Dios camina con ellas y es necesario mantener la fe activa en la vida diaria.
Arias Montoya advirtió que la soberbia y la falta de confianza provocan que muchas personas que enfrentan adicciones o depresiones no se dejen ayudar, pero es necesario volver a confiar en otros, tal como lo enseñó el testimonio de los mártires mexicanos durante la persecución religiosa.
“La Iglesia siempre ha sido perseguida, desde el comienzo, a veces en unos lugares más que en otros. Acabamos de pasar los 100 años de la Rebelión Cristera, 100 años de la Iglesia perseguida aquí en México donde se le prohibió celebrar la misa. ¿La Iglesia se acabó? No, los ministros celebraban a escondidas, la gente iba a escondidas. ¿Cuántos mártires hubo? Eso fortaleció a la Iglesia, el testimonio de tantos hombres y mujeres valientes gritando: Viva Cristo Rey”, declaró.
En la Santa Iglesia Catedral, recordó que “a veces se nos olvida que Dios va con nosotros, que no podemos caminar sin Dios. Un matrimonio sin Dios se hunde. ¿Cuántos se están hundiendo en una depresión, un resentimiento, una adicción y no se dejan ayudar”.
Insistió que las dificultades emocionales y familiares se agravan cuando se intenta caminar al margen de la fe, pero si se deja de lado la soberbia para pedir ayuda y se confía en los demás, es posible resolver esos problemas diarios que se presentan a todas las personas.


