Howard Salas
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Pese a que se presentó una fuerte lluvia en la zona del Centro Histórico, los concheros no se detuvieron y con mayor fervor realizaron su tradicional baile por las calles de Querétaro. Como es ya parte de la costumbre queretana, los concheros llevaron a cabo su tradicional recorrido en las calles del Centro Histórico, con una fe palpable, que se dejaba entrever entre los humos del opal e incienso que se quemaba al lado de los estandartes.
No obstante, a eso de las 4:40 de la tarde, la ciudad fue impresionada con una gran lluvia acompañada de truenos que, en vez de espantar a los danzantes, hizo que bailaran con una mayor devoción. Es así que, entre las gotas de lluvia y los truenos del cielo, se escuchaban las conchas de mar y los gritos de los concheros que fueron recorriendo las calles de cantera del centro de Querétaro.
Con las plumas mojadas y el cemento con riachuelos espontáneos, tanto los visitantes como los bailarines, todos empapados, fuimos presentes de aquel fervor que se tiene por una batalla acontecida en 1531, donde, así como aquella vez donde el sol fue tapado por el Apóstol Santiago, hoy los queretanos vimos esa pertinencia de la que son conocidos todos aquellos que vienen a venerar la Santísima Cruz.
La lluvia, lejos de convertirse en un obstáculo, terminó por formar parte de la propia ceremonia, mientras los danzantes continuaban avanzando entre las calles, siguiendo el sonido de las conchas, los tambores y los gritos que acompañaban cada paso. Es, pues, que la fuerza de la naturaleza se encontró con la devoción de quienes año con año salen a las calles para agradecer a la Santísima Cruz.



