Un centenar de personas espera impaciente la llegada a Ceuta de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid. Son las 11.15 de la mañana del viernes, hora a la que debía llegar la comitiva blanca, y suena una ovación estruendosa en la plaza de Nuestra Señora de África, en la Ciudad Autónoma. A quien aplauden no es al dirigente madridista sino al máximo responsable del AD Ceuta, Luhay Hamido. «Los ceutíes somos un pueblo fuerte y unido, independientemente de a quién reces o cómo te llames. Y el Ceuta y el Murube [estadio del club] son el templo de esta unión», dice a EL MUNDO.

Luhay ya no necesita eslóganes como «pa’ chulo, chulo, mi pirulo» para causar sensación en la ciudad que le vio nacer. Ya pasó su momento de fama en la locura que le dio por participar en Gran Hermano 5 en 2003 y ahora viene su momento de gloria. «Ahí fui más a divertirme, pero cuando salí con 20 años y vi el impacto me sorprendió. Estaba acostumbrado a llevar un perfil bajo, pero la vida siempre me ha llevado por otros derroteros», apunta.

Sus padres viven a 50 metros del estadio ceutí y la pasión por el equipo de su ciudad le viene de escuchar los partidos y los entrenamientos desde bien pequeño. Así que, cuando tuvo que volver de Madrid por un accidente de su padre para ayudar a su madre y abandonar una carrera profesional como analista de riesgos en el Ministerio de Interior, a donde llegó tras estudiar Criminología, no lo dudó. La vida, cómo él dice, le tenía preparado un reto aún mayor: reflotar a un Ceuta desahuciado y perdido en Tercera RFEF.

Un momento de la entrevista con Hamido y el consejero de Deportes.

Un momento de la entrevista con Hamido y el consejero de Deportes.MUNDO

«Te tiene que apasionar, te tienes que rodear de gente también apasionada y que te acompañe en el camino». Así, «y trabajando 24/7», explica Hamido que tuvo los arrestos de relanzar a un club con el que consiguió tres ascensos en cuatro años. «Hay quien no celebra nada en 30 años de fútbol», realza, un reto muy complicado y que sólo lo han conseguido otros cuatro presidentes en toda la historia: Rafael Campanero (Córdoba), Pedro Nieto (Extremadura), José Fouto (Mérida) y José María Caneda (Compostela).

Pero la vida le ha puesto un desafío aún mayor y con el que nunca contaría que tendría que luchar: «una invasión». El asalto a la ciudad Autónoma de 82.000 inmigrantes desde Marruecos en pleno mercado estival provocó que el trabajo de Hamido y de Edu Villegas, director deportivo de la entidad, haya sido un reto mayúsculo. Hasta 15 jugadores les dijeron que no querían fichar. «Se iban cayendo por lo que veían en la tele. Te llamaban y te decían que ‘a mi mujer le da miedo, a mis hijos’… Lo entendíamos», explica.

Luhay comenzó a invitar a los futuros fichajes a gastos pagados para que conocieran la situación real de Ceuta. Una situación que no es fácil, donde patrullas del ejército vigilan en la salida de los colegios, y en donde dos playas siguen ocupadas por dos campamentos de infraviviendas en las que malviven en torno a las 4.000 personas. «Todos los que vinieron decidieron quedarse», celebra, y admite que para él «son unos guerreros». «El fútbol es el mayor altavoz que hay y nosotros no reivindicamos nada político sino social y de solidaridad», añade.

Duro inicio

Lo que pasa es que resulta muy complicado realizar una pretemporada en condiciones para afrontar la dura Liga Hypermotion, una de las competiciones más igualadas. La AD Ceuta comenzó perdiendo sus cinco primeros duelos. «No somos de poner excusas», dice Hamido, pero la situación es tan excepcional que no se puede ignorar. «Ha sido muy complicado, igual que nos afecta a nosotros les afecta a ellos. Tienen mujer, hijos, están acostumbrados a vivir en una ciudad tranquila y de repente esa incertidumbre, ese desasosiego, el haber tanta gente desconocida de la que no sabes quién es bueno y quién no. Eso genera un cacao en la cabeza de los chavales, que aunque quieran desconectar y entrenar, es muy difícil», admite.

El presidente agradece un piropo a un vecino.

El presidente agradece un piropo a un vecino.MUNDO

Este pasado domingo llegó el primer punto en el Murube. Fue Carlos Hernández, en el descuento, quien consiguió el empate ante el Valladolid. La grada casi se cae. «Ceuta es una olla a presión», explica Hamido que cuenta que el tanto supuso un «soplo de aire fresco». Para la ciudad y para el equipo, pero este empate ha liberado un poco de ella. Algunos jugadores están recurriendo a un gabinete psicológico para afrontar la situación, pero como dice el presidente: «Creo que el mejor psicólogo es el campo, el balón, ver a la afición disfrutando, y eso es lo que les va a llenar a ellos el alma». La terapia le llega también al dirigente. Mientras pasea por el césped, un vecino se asoma y le grita a Hamido: «Presi, eres el mejor».