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Con su regreso a Madrid, se hablaba de un Mourinho nuevo, reformado, tranquilo. Desde la calma, las buenas caras e incluso sus acercamientos simpticos a la prensa, el tcnico pareca haber iniciado una nueva etapa, con un carcter totalmente diferente al del Mou que lleg en 2010. Aquel del dedo en el ojo de Tito Vilanova, el de los desplantes a la prensa y las actitudes arrogantes.

Quizs fue un espejismo o quizs, simplemente, las cosas han empezado a ir mal. Dicen que cuando te sientes amenazado, cuando ests nervioso, es cuando de verdad sale a relucir tu carcter. Pues parece que justo eso est pasando con Mourinho. Casualidad o no, sus primeras malas caras aparecieron con la primera derrota, la sufrida ante el Betis en el estadio de La Cartuja. No solo se estren en no sumar puntos, sino tambin viendo tarjetas. Fue su primera amarilla desde su vuelta. Fue el primer indicio de su regreso, de una metamorfosis inversa.

Esa misma noche en Sevilla tambin comenz su particular guerrilla con los rbitros. “El llegar al descanso sin amarillas el Betis…”. Todo ello, digamos, tmidamente, ya que formulaba estas quejas desde la tranquilidad de las primeras semanas y, sobre todo, las acompaaba de frases ms ‘humildes’: “Decir que por una amarilla ganamos o perdemos no lo hago”. Todava no era total, pero su vuelta ya estaba en camino.

Cada vez se ponan ms interesantes sus ruedas de prensa y su manera de gestionar una crisis que comenzaba a calentar el ambiente en Chamartn. Y, con todo ello, mientras l volva, comenzaron a sonar los “por qu?” en la sala de prensa de Valdebebas, justo antes de su debut en Champions. “Pero el penalti, por qu no ha sido repetido? Porque el VAR no conoce el reglamento o por qu el VAR no ha querido? Es una cuestin que me gustara que el responsable me respondiera. Por qu? Si es por desconocimiento del reglamento, se tienen que ir a casa. Si es porque no ha querido, es todava peor. Por qu no han llamado al rbitro para ver el monitor? Un poco extrao”, preguntaba el tcnico portugus ante la prensa, en referencia al partido contra el Betis.

Pareca un dj vu escuchar aquella pregunta de boca de Mourinho, pero era un indicio ms de que su tranquilidad haba sido un espejismo. Volvi a la Champions en el Bernabu, aquella noche en la que gan al Inter, pero en la que tambin protagoniz sus primeros choques con la prensa, an tmidos, eso s. “No comento la reaccin del pblico. No lo comentar. La gente aqu tiene otro tipo de exigencia y a vosotros os gustan este tipo de preguntas, a ver si yo digo que estoy enfadado con la aficin…”, explicaba acerca de los pitos que haba recibido al equipo al inicio del encuentro frente al Inter. Todo esto ocurri en un periodo muy corto de tiempo. Ya lo dijo l mismo, tal vez irnico, tal vez asomando de nuevo la patita por debajo de la puerta: “Seis ruedas de prensa en una semana! Estoy cansado de vosotros y vosotros de m”, deca en la previa contra el Elche.

Y lleg el derbi. Con l, lleg tambin la vuelta de Mou, ahora s. El luso ya vena calentando el ambiente, poniendo en duda por qu se conoca el rbitro del partido desde haca una semana, pero todo estall tras un choque que concluy con ms de una accin polmica. Mou volvi a ser The Special One y sali a la rueda de prensa con todo. Con todo y con las famosas fotos, igual que en 2010, cuando apareci con las imgenes de los errores de Clos Gmez tras un Real Madrid-Sevilla. “No debera ni haber comparecencia”, dijo tras el derbi. Ya no haba duda. Estaba aqu.

Lleg el parn de selecciones y, cuando se crea que quizs poda servirle para volver ms relajado, como quien vuelve al trabajo tras unas vacaciones, ocurri justo lo contrario. El luso regres y salt al cuello de su mximo enemigo: la prensa. “Si pitan a Mbapp ser una victoria para vosotros. Habis buscado problemas, ha sido ridculo”, afirmaba en la previa del Villarreal. Contra los de igo Prez gan, pero dej la confirmacin de que el verdadero Mou estaba aqu. Adems, sin estar, porque ni siquiera apareci en la rueda de prensa. Paradjico, s, pero una confirmacin ms de su vuelta, de una metamorfosis inversa.