La imagen incorpora el lema Duc in Altum y la simbología propia del rango episcopal de la diócesis queretana. 

Patricia López Núñez

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Monseñor Víctor Alejandro Aguilar Ledesma ya cuenta con imagen oficial como décimo primer obispo de la diócesis de Querétaro, que cuenta con 163 años desde su erección a través de la bula pontificia Deo Optimo Maximo del Papa Pío IX.

La imagen de Aguilar Ledesma se envió a Querétaro desde Celaya por instrucción del señor obispo y presenta su escudo episcopal oficial con el lema eclesiástico Duc in Altum o “rema mar adentro”.

La frase remite a un pasaje del Evangelio de San Lucas, en el que Jesús le pide a Simón Pedro llevar su barca a aguas profundas para pescar, en lo que considera una invitación a la fe, a la evangelización y a la confianza en la guía divina. 

El escudo oficial es una elección personal de cada obispo cuando se le ordena para una diócesis y siempre se acompaña de una frase o lema, así como el capelo de sinople o sombrero verde con seis borlas de cada lado en señal del rango eclesiástico. 

La imagen oficial forma parte de una costumbre eclesiástica de orden y presencia, que para el caso de Querétaro se mantiene desde el primer obispo Bernardo Gárate López Arizmendi, quien estuvo al frente de la diócesis de 1864 a 1866, seguido por Manuel de Soria, quien fue vicario capitular hasta 1868.

El segundo obispo de Querétaro fue Ramón Camacho, a quien se llamó “Mentor de los Obispos”, de 1868 a 1884 y se encargó de mejorar todas las condiciones del Seminario Conciliar, tras el sitio de Querétaro y la caída del segundo Imperio, que lo dejó con una ciudad episcopal semidestruida. 

Tras su muerte en 1884, lo sucedió el tercer obispo Rafael Sabás Camacho García de 1885 a 1908, año en el que asumió el encargo el cuarto obispo Manuel Rivera Muñoz de 1908 a 1914, quien fue el “primer y único obispo nacido en la ciudad de Querétaro que gobernara esta diócesis”. 

De 1919 a 1932 se nombró a Francisco Banegas Galván como quinto obispo y Marciano Tinajero y Estrada se convirtió en sexto obispo de 1933 a 1957. Bajo su dirección, promulgó la ley local de cultos y creó el oficio diocesano de educación católica, con lo que promovió la creación de diversas escuelas en el estado. 

El séptimo obispo fue Alfonso Toriz Cobián, de 1958 a 1988 y elevó a Santuario el Templo de la Congregación de Nuestra Señora de Guadalupe, formó el reglamento de la peregrinación, en nombre del Papa Paulo VI coronó la imagen de nuestra señora de los Dolores que en 1969 fue declarada patrona principal de la diócesis. 

Mario de Gasperín Gasperín se convirtió en el octavo obispo en 1989 y permaneció al frente  de la diócesis hasta 2011 cuando se aceptó su renuncia y el Papa Benedicto XVI nombró a Faustino Armendariz Jiménez, quien asumió el cargo hasta 2019. Bajo su dirección declaró Patrono de la Misión Permanente en la Diócesis de Querétaro a San Junípero Serra y creó el camino que lleva este mismo nombre de Querétaro a Jalpan. 

En 2019, Armendáriz Jiménez recibió su nombramiento como obispo de Durango y Mario de Gasperín asumió la administración diocesana, hasta que en 2020 se nombró a Fidencio López Plaza como décimo obispo y permaneció en el cargo hasta septiembre de este año, luego de que se aceptara su renuncia y el Papa León XIV nombró a Alejandro Aguilar como décimo primer obispo.

Aguilar Ledesma nació el 5 de abril de 1965 en Guanajuato y se ordenó sacerdote el 10 de diciembre de 1989 en la catedral de Morelia. El 12 de junio de 2021 el Papa Francisco lo nombró obispo de Celaya y tomó posesión un mes después.