Diego González
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Entre puestos de cempasúchil y familias que a cubetazos y escoba en mano limpiaban/arreglaban tumbas, así lucían los panteones de San Pedro Mártir y Santa Rosa Jáuregui este 1 de noviembre, con calles concurridas y olor a flor fresca.
Afuera del panteón de San Pedro Mártir, el operativo vial acordonaba la acera de la avenida entre agentes viales, mientras puestos de antojitos y flor de cempasúchil esperaban a quienes entraban y salían de visitar a sus difuntos.
Adentro, familias cruzaban con ramos de cempasúchil, cubetas con agua, bocinas y adornos para arreglar las tumbas, entre lápidas recién barridas y el olor a flor fresca.
La música también se hacía escuchar: había familias con bocina propia y otras que pedían una canción a los grupos que recorrían las calles/andadores.
Había tumbas recién pintadas, otras con globos y papel picado, y otras tapizadas de cempasúchil que cubrían por completo el nombre en la lápida. La familia Martínez acudió al camposanto para visitar a su abuelo, a quien le decoraron con flores de cempasúchil.
Mismo caso en el panteón de Santa Rosa Jauregui, cuya entrada destacaba con adornos de flor de temporada; desde ahí se observaba a personas llevando flores y arreglos.
Durante el recorrido por ese camposanto se observó un ambiente tranquilo; las personas arreglaban con flores las tumbas y pasaban un momento de calma junto a quienes visitaban.
Las personas aprovecharon los puestos colocados afuera del camposanto, donde podían adquirir desde flores hasta antojitos para saciar el hambre.


