POR JOEL ANGELES MATA
HISTORIADOR
La procesión del Viacrucis se realiza cada viernes de Cuaresma y el Viernes Santo para honrar la condena, flagelación, crucifixión, muerte y resurrección de Jesús de Nazareth. Si bien, la representación de esta solemnidad se ha dado de muchas maneras, ésta ha tenido su aparición en el nombre antiguo de las calles y callejones de los pueblos y las ciudades católicas. Un ejemplo de este uso se dio en la ciudad de Santiago de Querétaro durante el periodo virreinal cuando ciertas calles tenían nombres alusivos a las diferentes estaciones de la Vía Sacra.
Durante el Virreinato y siglo XIX, tanto el presbítero Joseph María Zelaá como el historiador Valentín Frías describen respectivamente, en las “Glorias de Querétaro” y “Leyendas y Tradiciones Queretanas”, la realización anual de una procesión de las “Tres Caídas”, o “Vía Crucis”, el Viernes Santo. Tal celebración era realizada por los franciscanos de la Tercera Orden y miembros de las cofradías, quienes debían usar sogas y coronas de espinas, mientras se cargaban la imagen a bulto de “Jesús Nazareno con la Cruz a cuestas” desde la Capilla de los Terceros en el convento franciscano hasta la Capilla del Calvarito.
El trayecto de esta solemnidad iniciaba en la actual acera norte del Gran Hotel Querétaro, seguía por el andador y calle 5 de Mayo hacia el oriente, doblaba al sur en Felipe Luna y concluía en la Capilla del Calvarito. En consecuencia, estas vialidades fueron nombradas con base en los pasajes que retrataban las ermitas de cada estación del Viacrucis.
Los nombres de las calles implicados con la procesión del Viacrucis eran: “Penitencia” sobre la 3ª estación [Primera caída de Jesús] (Josefa Vergara, entre 5 de Mayo e Independencia); “Portal de Dolores” siguiendo la 4ª estación [Jesús se encuentra con María] ( homónimo actualmente); “Verónica”, relativo a la 6ª estación [Una mujer que limpia el rostro de Cristo] (5 de Mayo, entre Pasteur y Río de la Loza); “Amargura” evocando la 7ª y 8ª estaciones [Segunda caída de Jesús y consuelo para las mujeres de Jerusalén] (5 de Mayo, entre Río de la Loza y Altamirano); “Monte Sacro” en virtud a la 9ª y 10ª estaciones [Antonomasia al cerro Gólgota] (5 de Mayo, entre Altamirano y Gutiérrez Nájera); “Tres Cruces” en referencia a la 11ª estación [La Crucifixión] (Independencia, entre Gutiérrez Nájera y Felipe Luna); y “Calvario”, aludiendo a las 12ª, 13ª y 14ª estaciones [Muerte, descenso y sepultura de Jesús] (Felipe Luna, entre Independencia y 5 de Mayo).
Alena Robin señala que el Viacrucis no sólo era una procesión anual, sino también una manifestación religiosa multifacética del teatro catequístico novohispano. Por tal razón, los nombres alusivos a los pasajes bíblicos de la Pasión de Cristo reflejan cómo las calles son, en palabras de Rafael Montejano, el asiento y la cuna de las tradiciones, costumbres e historia de una ciudad y de su gente.

