Por Jahaira Lara
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Una de las ventajas que tuvo el Barrio de San Francisquito al haber quedado fuera del perímetro del Centro Histórico declarado como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, fue que la población no sufrió en su momento un proceso de gentrificación como el que se enfrentó en el Barrio de La Cruz, al no ser tan “apetecible” para muchos inversionistas.
Así lo reconoció el cronista honorario del Barrio de San Francisquito, Gabriel Velasco Ortega, quien habló sobre cómo, pese a ello, actualmente este riesgo de gentrificación se mantiene latente ante el desarrollo que han tenido zonas aledañas y la ubicación que se mantiene atractiva para inversionistas que buscan intervenirla so pretexto de mejorarla.
Este polígono, destacó, actualmente delimitado por avenida Zaragoza, Constituyentes, Pasteur y 20 de noviembre, concentra una población aproximada de seis mil habitantes; además de 430 establecimientos comerciales en operación, escuelas y empresas privadas en las que laboran cerca de dos mil personas.
“El Barrio de San Francisquito si bien está unido a la zona histórica de monumentos, pegado al Barrio de La Cruz y habiendo sido parte de esta zona histórica, no está dentro del perímetro declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco; tiene sus ventajas y una de ellas es que la gente no ha tenido que sufrir el proceso de gentrificación tan fuerte como en el Barrio de la Cruz, invasión de la gente de recursos, empresarios y gobiernos mismos que buscan mejorar la zona que esta en una situación envidiable. Al estar fuera de esta zona declarada, no fue tan apetecible para muchos”, compartió durante su participación en el Miércoles de Cronistas con su conferencia “El Barrio de San Francisquito, barrio fundacional de Querétaro”.
Aunque de la misma manera, reconoció que esto le ha traído desventajas a la zona, al haber sido excluida de esta aportación de recursos para el mejoramiento del patrimonio de Querétaro.
El cronista recordó algunas fechas clave para el desarrollo del barrio como ocurrió en 1980 que inició la construcción de la fábrica de hilados y tejidos de San José de la Montaña, en 1943 se introdujeron los servicios básicos de agua, luz y drenaje, además de colocar empedrado en la zona; mientras que alrededor de 1970 a 1985 que crearon colonias como Carretas, Palmas, Quintas del Marqués y se construyó la Plaza de las Américas y se comienza a urbanizar la zona y en 1987 se crean los condominios de San José de la Montaña.
Finalmente, recordó que del 2006 al 2020 fue un periodo importante por la huelga en la fábrica de Lanas Merino que ocasionó el cierre definitivo de esta empresa, que por muchos años fue el sustento de las familias de San Francisquito, pues empleo a la mayoría de los habitantes del barrio.
Para concluir su conferencia, habló de como en esta zona se establecieron grupos de concheros y como desde hace cien años ha crecido su presencia hasta convertirse en un elemento característico e histórico; “es una danza de años que no es originaria de San Francisquito, en México hay diversas áreas donde se da y hay quienes señalan a Tlaxcala como uno de los puntos de origen de la nueva danza chichimeca, pero no hay claridad de esto. Aunque este es el barrio de los concheros porque San Francisquito es durante muchos años donde se asentaron estos grupos y donde realizan sus danzas”, concluyó.


