Gracias a su labor, hoy el IMSS Querétaro es el primer lugar nacional en procuración de órganos
Nayeli Hernández
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Irene García Hernández es coordinadora de Donación, Procuración y Trasplante del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Querétaro y es, en gran medida, la responsable de que hoy el estado se posicione como uno de los principales procuradores de órganos para donación a nivel nacional.
La doctora Irene es médico general y recuerda que ya había tenido algunos puestos directivos dentro del hospital, fue subdirector nocturno, jefe de servicio, médico de traslados en el servicio de urgencias y, relata, que el propio hospital fue el que le ofreció hacerse cargo del área de procuraciones, hace 8 años, una labor que jamás imaginó que le fuera a apasionar de tal forma.
“Creo que en las áreas en las que estés hay que darle tú 100, más 1, sino no avanzamos y entonces hay que tener esa actitud de querer hacer y eso es lo que a mí me mueve para seguir haciendo lo que haces (…) Trabajando en urgencias, es un programa que ya se tenía desde hace muchos años, pero que no le daban esa pasión que hay que tener para lograr lo que logramos, entonces yo creo que lo que más amo es eso, ayudar, y creo que lo hemos logrado, somos referente a nivel nacional”, expone.
Al recordar cuál ha sido el caso más difícil al que se ha tenido que afrontar en casi una década de dedicarse a la procuración de órganos, coincidentemente resulta ser también la primera intervención que hizo, ya que relata, se trató de un joven de una edad muy similar a la de sus hijos.
“Cuando yo tuve que quitar las primeras córneas que fue a un joven como de 16 años y lo traspolaba a la edad de mis hijos, empecé a llorar, pero me acordaba que cuando fui a hacer el curso, una persona joven, 15, 16 años, también llegaba con los de trasplantes y les decía: doctora, ya vine, traje a mi lazarillo y era su abuelito o su mamá y decía: doctora, ya vine a ver si ya tiene mi córnea. Nació con queratocono y entonces no veía nada el chavo, ni con los lentes de fondo de botella, no veía nada, pero tenía tan buen humor que decías: qué valor ante la vida con una necesidad”, recuerda.
Fue ahí donde decidió que quería dedicarse a esta labor, la cual, señala, no es sencilla, pues se trata de pedirle a una familia, que acaba de perder a un ser amado, que entreguen una parte de ellos para darle esperanza de vida a alguien más, un proceso que nunca es fácil, pero que la mayoría de las personas acceden a donar.
“Siempre pedimos disculpas cuando vamos a hacer una petición de donación, porque la hacemos cuando está recientemente dada la mala noticia de que tu paciente falleció en muerte encefálica y ellos buscan alguien que les dé una esperanza pero nosotros, en nuestra profesión, sabemos que no hay ese milagro, que una vez que diagnosticamos, no hay vuelta atrás, que si ese paciente tiene muerte encefálica, está muerto”, expone.
Explica que dedicarse a esta profesión es una dualidad de sentimientos, ya que, por un lado, hay que comunicarle a la familia de alguien que ya no va a recuperarse y, por el otro, es informarle a quien lleva, tal vez muchos años, esperando por una esperanza de vida y el órgano que se le va a entregar representa dicha esperanza.
“Para mí ha sido algo muy dual, bien difícil porque ves las dos partes: el dolor de la pérdida, desgarrador, desde que además lo traspalabas porque es gente joven la que llega a ser donante y yo soy madre, entonces lo traspalaba con mis hijos y decía, dios mío, qué dolor tan intenso de un hijo. La otra dualidad es ver la felicidad de ver que hay un órgano para la otra persona, que baje el helicóptero, que se lleve ese órgano, que esté esperando el receptor en un quirófano a que llegue ese órgano, esas dos partes a mí me motivan siempre”, expone.
Como parte de su labor, la doctora Irene trabaja en hacer conciencia en las personas para que comprendan la importancia de donar y regalar vida.
“La donación de órganos y tejidos es una tema bien importante y bien álgido que cuando no lo vivimos, ya sea en la familia o en un ser querido, no entendemos la magnitud de que cuando nos llegue la hora de morir o de fallecer, si podemos regalar algo y dejar algo en esta vida y trascender, es eso, la donación de órganos y tejidos”, declaró.
Agrega que la donación cambia la calidad de vida de las personas “y le ofreces esa segunda oportunidad que mucha gente anhela”, porque son personas que no pidieron estar enfermas.
“Hay mucha gente, la gente joven, por ejemplo, de 17, 18 años, debutan con insuficiencia renal por causa indeterminada y viven años luchando contra la enfermedad, entran en tratamientos paliativos, no curativos, como la diálisis y la hemodiálisis. El transplante, hoy por hoy, es mucho más barato que mantener a un paciente en diálisis o hemodiálisis con un excelente calidad de vida, donde, si tienen todos los cuidados, pueden vivir muchos años, bien”, agrega.
A nivel nacional el órgano que más se demanda para donación es el riñón, registrando en el país una lista de espera de 16 mil pacientes, de los caules, 3 mil están en Querétaro.
Hoy Querétaro, gracias a la concientización, es el primer procurador de órganos entre los hospitales IMSS y entre los primeros cinco considerando todos los hospitales.
“Nosotros somos un primer lugar, ya cinco años consecutivos, siendo un hospital donante y ocupando el primer lugar, a nivel nacional, en el IMSS y dentro de los primeros cinco, a nivel nacional, con todas las instituciones públicas y privadas”, puntualiza Irene García.



