CELAYA, Gto.- En el marco de los 32 años de fundación, el Club Rotario Celaya Nat-Tha-Hi celebró operando a 82 personas de comunidades y colonias de Celaya, como parte de la campaña anual de operaciones de cataratas, logrando con ello que personas de distintas edades puedan recuperar del todo la vista.
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“El mejor regalo que he recibido como madre de familia, en este 10 de Mayo, es que el Club Rotario Celaya Nat-Tha-Hi me haya devuelto la vista, estoy muy agradecida, porque desde que me operaron puedo ver bien a mis hijos, puedo ver en sus ojos el gran amor hacia la madre, y eso es un milagro para mí”, dijo la señora Benita N, de bajos recursos, como muchos otros que fueron beneficiados con la campaña del Club Rotario Celaya.
Juan Pablo Moncada, presidente del Club Rotario, informó que con esta campaña lograron llegar a los 2 mil pacientes operados ayudando a devolverles la vista, muchos de ellos podrán volver a sus actividades que por falta de la visión estaban incapacitados para poder realizarlas.
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Explicó que las operaciones se llevaron a cabo recientemente, en la clínica Beatriz Velasco de Alemán, en donde previamente se le hizo un estudio socioeconómico a las personas que así se fueron anotando o solicitando la cirugía.
“Es una suma de voluntades, y desde estos 32 años, principalmente, han sido apoyados con el patronato de la Clínica Beatriz Velasco de Alemán, así como de sus doctores, y ambas voluntades, en conjunto con el Club Rotario Celaya Nat-Tha-Hi, han formado el equipo con calidad de servicio que ha permitido que muchas personas de bajos recursos vuelvan a recuperar su vista.
En algunos casos, las personas ya no veían, otras veían borroso, de forma opaca, y tenían serias complicaciones para leer, escribir, ver objetos pequeños, y por lo tanto, muchos tuvieron que dejar el trabajo.
Un par de señoras, ahora, 10 de Mayo, Día de las Madres, podrán recibir a sus hijos, pero ya no van a tocar los rostros de hijos y nietos para reconocerlos, sino que los podrán ver con sorprendente claridad.
“Mi vista se me fue opacando poco a poco, hasta que ya casi no podía ver, pasaba la gente y ni me daba cuenta quién era, pero lo más penoso es que entre mi propia familia no los podía reconocer al ver pasar sólo un bulto, una especie de sombra, hasta que hablaban o les tocaba la cara. Pero ahora ya puedo ver y es un milagro que el Club Rotario Celaya Nat-Tha-Hi me haya devuelto la vista, estoy muy agradecida”, dijo la señora Benita.


