CELAYA,Gto.- Debido a los últimos dos años en los que se han registrado altas temperaturas, urge retomar la tradición de huertos y plantas en casa, ya que solo una familia de cada 10 tiene un jardín en el patio, y tres de cada diez cuentan con plantas dentro de casa, en la sala o habitaciones.
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Así se expuso en la conferencia “Importancia social y cultural de las plantas endémicas de la región”, impartida por el egresado del Tecnológico de Roque, Francisco Gabriel Aguilar Muño, en el marco del Día Internacional de la Fascinación de las Plantas, que se llevó a cabo en la sala Saturno del Parque Ximhai.
Los organizadores de la ponencia fue la directiva del Parque Ximhai, quienes contextualizaron la necesidad de dichas pláticas para crear una conciencia ecológica y el cuidado del medio ambiente.
En la ponencia, se habló de la importancia de las plantas en casa, sobre todo en jardín o huertos familiares, para que se pueda dar la polinización, el alimento de las abejas, pero también purifican el aire, sin contar que muchas plantas son medicinales.
Francisco Aguilar explicó que hace todavía hace 10 años, la gente tenía macetas en los patios, pasillos y fuera de casa, pero ha disminuido el gusto por las plantas porque se requiere de tiempo y agua, de una conciencia y real aprecio hasta las plantas.
Contextualizó que desde hace dos años en que se presentaron altas temperaturas de calor, así como en los últimos días se ha resentido, se pone en alerta la urgencia de retomar la tradición de tener plantas en casa.
Reconoció que mucha gente no quiere tener un árbol fuera de casa, por el problema de que las raíces levantan las banquetas, pero explicó que hay árboles endémicos que no requieren de mucha agua y no levantan las banquetas, pero además se pueden tener plantas que den flores o árboles frutales.
Expuso ante jóvenes de distintas escuelas que es necesario que se retome dicha tradición, pero no solo en los adultos, sino también en las nuevas generaciones, jóvenes como niños, además de que cuidar un árbol o una planta es terapéutico y el niño aprende el compromiso de cuidarlo.
“Cuando un niño participa en todo el proceso de sembrar y cuidar una planta, aprende también a tener disciplina, conciencia del cuidado del medio ambiente, gusto por la naturaleza y valorará el medio ambiente”, mencionó.
Expuso que se puede ver que en una calle no hay suficientes árboles, y cuando se plantan en los parques de las colonias se secan porque no hay gente que les ponga agua, pero para ello se requiere de personas comprometidas por el cuidado del medio ambiente.


