Edgar Daniel Yáñez asegura que surgió para negar la traición de Querétaro.

Por Jahaira Lara

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En el Salón de la Historia del Archivo Histórico del Estado de Querétaro, el Mtro. Edgar Daniel Yáñez Jiménez presentó la conferencia “Opiniones, tan temibles como las bocas de los cañones”, donde abordó el nacimiento y la consolidación de la Sombra de Arteaga, periódico oficial del estado de Querétaro.

A través de esta conferencia analizó y reflexionó en torno a los orígenes y la primera década de información del impreso, desde el contexto en el que se desarrolló, sus directores y redactores; una investigación que inició hace algunos años.

En este sentido, recordó que fue el 17 de mayo de 1834 cuando el Gobierno Estatal estableció la creación de un periódico oficial con el nombre “Gaceta del estado libre de Querétaro”, documento que se publicaría de manera semanal con tres secciones: oficial, artículo de opinión y noticias.

Sin embargo, compartió que este proyecto no se concretó y por el contrario en 1846, se publicó el periódico “La Columna de la Libertad” que no fue, dijo, propiamente oficial de Querétaro, sino de la nación; luego de que se trasladaran los poderes del ejecutivo a la ciudad de Querétaro.

Posteriormente, señaló que surgieron otras publicaciones como “Correo Nacional”, “El observador social”, “La Opinión”, “Boletín Oficial”, “La Palabra”, La Bandera Nacional”, “La Idea Progresista”, “La Regeneración” y “La Esperanza” -entre otros-, este último publicado en el segundo imperio.

Apuntó que estas publicaciones surgieron con períodos de vida de no más de dos años de manera semanal o bisemanal, comúnmente a cuatro páginas, algunos rotulados en imprentas independientes hasta que en 1960 el estado adquirió su propia imprenta. Fue hasta mayo de 1867 que comenzó a publicarse “La Sombra de Arteaga”, un periódico considerado como el decano del periodismo oficial en México fundado por los hermanos Frías y Soto.

Finalmente, compartió que la ciudad de Querétaro al haber sido el último bastión del imperio se le llamó “ciudad maldita” y “ciudad traidora”; por lo que el investigador consideró que este impreso nació con un objetivo muy claro, el de negar la traición de Querétaro y reafirmar los ideales liberales del estado.