Invitó a creyentes y no creyentes a investigar el milagro.

“Quiere una alianza de comunión con nosotros, de que nosotros estemos en su corazón como ella estará en nuestro propio corazón; por eso este es lo central del mensaje y que esto nos lleva a que tenemos que vivir nuestra comunión con el tú divino, Jesús, vivir nuestra comunión con el tú humano”.

 

Diego Hernández

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Han pasado más de 500 años de la caída de Tenochtitlán, uno de los efectos derivados fue el incremento del catolicismo en el país, una de las atribuciones se le hace a la Virgen de Guadalupe, quien hizo su aparición en 1531; hablamos con el Padre Prisciliano Hernández Chávez, especialista en el tema, también es filósofo y teólogo; consideró que aún quedan más cosas por descubrir de esta imagen centenaria.

El entrevistado ha dado toda su vida para estudiar a la Virgen, un cambio de paradigma que da es que se ve esta pintura errónea, una de sus tesis es que no está hecha para el “ojo hispano”, sino para la población indígena en su momento, que entendió lo plasmado, ya que lo leyeron como un códice; refirió que esta idea volvió a surgir tiempo después; bajo esa idea negó que fuera una herramienta de colonización.

“Los españoles no entendían eso, nosotros apenas lo estábamos descubriendo apenas estábamos descubriendo lo que significa la fe guadalupana, un misionero del siglo XVII que dijo, hay que leer la guadalupana como un códice, nadie lo leyó entonces ¿Cómo podemos utilizarla como un instrumento para colonizar? para nada, ¿de acuerdo? entonces la imagen es atractiva”.

Hernández Chávez nos recibió en su oficina, donde por lo menos encontramos una figura y tres pinturas de la Virgen de Guadalupe, a la cuál es completamente devoto; explicó que este interés nació después de un acalorado diálogo con uno de sus docentes cuando era niño, hace mucho tiempo. Fue ahí que prometió comprobar la veracidad del milagro guadalupano que se puso en tela de duda; décadas después sigue siendo un apasionado del tema.

Reiteró que se tuvo que nacer o ser especialista en la filosofía náhuatl para poder leer de manera apropiada, aseveró que muchos integrantes de esta etnia se convirtieron al catolicismo por esta imagen; sobre esto recordó que el vestido de la Virgen aparecen los distintos poblados de la zona, en la cabeza está el Pico de Orizaba, después La Malinche, Popocatépetl, Papagayo, Chichinautzin, Tepeyac, Jocotitlán, el Nevado de Toluca y Valle de Bravo, aseguró que la exactitud es sorprendente ya que están a la distancia que se tienen en la vida real uno con otro, claramente a escala.

Uno de los mensajes más importantes de la madre de México es con referencia al hogar, mencionó que la virgen es eso, pero también quiere que nos veamos como la casa de Dios, dónde el habita y nosotros vivimos en ellos, consideró que el mensaje que se da a partir de como postra las manos es perfecto, ya que representa el Nahui Ollin que representa los 4 periodos del curso anual del sol, pero también es donde mora el Salvador.

De igual manera, explicó que, tras el proceso de conquista, que se hiciera presente la Virgen en lo que fue Tenochtitlán forma parte de la voluntad de Dios, donde toma en cuenta la cosmovisión de un pueblo para darles un mensaje, uno de unión.

Finalizó el padre con la necesidad de acercarse al humanismo guadalupano y ser buenos mexicanos, dónde quién guste puede investigar vía científica el suceso, refirió que hay pruebas históricas muy importantes del suceso, pero también desde otras disciplinas, resaltó que esté hecho debe de ser interés para creyentes y no creyentes donde pueden constatar el milagro que le sucedió a Juan Diego.

Hablando del santo que fue canonizado en el 2002, el padre Prisciliano defendió su veracidad, esto debido a que hay personas que ponen en tela de juicio su existencia, explicó que aunque no se tiene un “acta de nacimiento” del oriundo de Cuautitlán, si se tiene lo que fue su acta de defunción, esta tallada en piel de cerdo y no de venado como se presumió en un principio; de igual manera no se tiene la presencia de Cobalto en la pieza ya que aún no se utilizaba en la época, defendió apasionadamente.

El milagro de Guadalupe se puede observar desde diversas aristas y en cada una de ellas encontrarás algo nuevo, concluyó Prisciliano Hernández, por su parte le gustaría que el humanismo guadalupano sea una realidad, dónde la empatía al prójimo sea una constante, que en nuestros corazones habite Dios y nosotros en el de él.