La Isla del tesoro, escrita por Robert Stevenson, empez como una obra coral. La ide su autor como un juego, un pasatiempo durante el lluvioso verano de 1881 en Escocia. Cada miembro de la familia deba escribir una parte, en bloques de 15 minutos. Cuando lleg el turno a su hijastro Lloyd Osbourne, que era aficionado a la pintura, dibuj un barco hundido y continu con el mapa del tesoro. El padre de Stevenson, por su parte, escribi el contenido del cofre, que su hijo traslad, palabra por palabra, a la obra, publicada por captulos, uno por semana, en la revista Young Folks. El xito, sin embargo, llegara mucho despus. El tesoro del Atltico de Madrid, comprado en gran parte por un fondo de inversin estadounidense, es tambin el fruto de una controvertida obra familiar, la de los Gil. Una obra contaminada en su origen, ya que la apropiacin del club comandada por Jess Gil fue una apropiacin indebida, aunque el delito estuviera prescrito, como dej claro el Tribunal Supremo. A continuacin, sin embargo, fue desarrollada con eficacia por su hijo Miguel ngel Gil, al que lateralmente afectaban las sentencias, adems de la discrecin necesaria de quien deba ponerse a cubierto de su apellido. Como el hijastro de Stevenson, se encontr con la isla, pero dibuj e interpret con acierto el mapa del tesoro.
Para lo dems estaba Enrique Cerezo, la cara amable de la corte madrilea, el conseguidor perfecto en un tiempo en el que haba que llegar a acuerdos importantes con las instituciones, a pesar de ser sealado tambin en los primeros fallos judiciales como mano derecha del patriarca. El imponente Metropolitano es obra de su saber estar donde se debe estar, del mismo modo que la futura Ciudad del Deporte, para la que puso la primera piedra junto a Jos Luis Martnez-Almeida, un alcalde atltico, incluso demasiado atltico. El crculo lo cierra Diego Simeone, un personaje irreverente, hecho a la medida del ecosistema rojiblanco y convertido en el mesas a travs del que todo puede perdonarse.
Jess Gil.
El resultado es un tesoro inmensamente mayor del que adquiri Jess Gil con un puado de monedas falsas, hoy en el fondo del cofre. Justo es reconocerlo como justa es la reclamacin de los socios que entienden que se les arrebat lo que les perteneca. Agotadas las vas para revertir aquella oscura operacin, con una parte de responsabilidad de la administracin en los tiempos de la chapucera conversin de los clubes en sociedades annimas deportivas, la nica reparacin posible para los fieles aficionados rojiblancos es el crecimiento y el cuidado del Atltico, y eso todava est en manos de un Gil, porque la realidad es que el capital nicamente cuida del capital.
El desarrollo de la Ciudad del Deporte
Un fondo de inversin busca la rentabilidad, que no siempre depende de la dialctica compra-venta. La rentabilidad pasa por el crecimiento y el crecimiento necesita inversin, algo muy positivo para el Atltico. El riesgo es entrar en una deriva de cambios de propiedad, aunque esa no parece ser la estrategia de Apollo, un gigante de la inversin interesado en todo el negocio circundante que crecer con el desarrollo de la Ciudad del Deporte, a partir de 2026, en terrenos cedidos por el Ayuntamiento durante 75 aos. Golf, escalada, tirolina y hasta una playa artificial para hacer surf sern algunos de los servicios. El Atltico pasar a ser una empresa de entretenimiento con un club de ftbol, dice un especialista que ha asesorado a fondos en el sector deportivo. Quizs si el club hubiera esperado a su desarrollo, la valoracin habra sido an mayor, pero el Atltico necesita de Apollo para su financiacin.
Miguel ngel Gil, Enrique Cerezo y Robert Givone, socio de Apollo.ATM / EFE
La operacin es diferente a la que realiza un inversor, un propietario que quiere desarrollar un proyecto, algo que no implica necesariamente el xito, y la prueba son las desastrosas adquisiciones del Valencia por parte de Peter Lim o del Mlaga por el jeque qatar Al-Thani. La permanencia de MAG y Cerezo en sus puestos debera ser, pues, una garanta de continuidad en la gestin a corto plazo. De una participacin accionarial por encima del 50% a quedarse con el 10%, segn el acuerdo, MAG pasa de ser dueo y CEO a CEO y accionista. Cerezo pasa del 15% al 3%. Apollo adquiere el 57% de un club valorado en 2.500 millones de euros, lo que supone una inversin de 1.425 millones por parte del fondo.
Un ‘adviser’ para Apollo
La mayora accionarial le permitir plena autonoma en la toma de decisiones y es ah donde el tiempo demostrar cul es el grado de influencia de MAG, principalmente, y Cerezo en la direccin futura del club. Algunas personas cercanas a Apollo sugieren que Miguel ngel Gil podra no ser nicamente el CEO del Atltico, sino una pieza clave para las inversiones en deporte que el fondo norteamericano planea realizar en el futuro en el sector del deporte. Apollo Global Management, creado en 1990 y que en la actualidad gestiona ms de 800.000 millones de dlares en activos, cre la vertical Apollo Sports Capital hace menos de dos meses. El Atltico es su primera gran operacin, pero espera realizar otras en el futuro prximo, y para eso el excelentemente relacionado MAG, de 62 aos, puede ser un buen adviser.
Desde la discrecin que evita el desgaste de la primera lnea, el CEO del Atltico es capaz de estar en buenas relaciones con personajes enfrentados, como Javier Tebas, presidente de LaLiga, y Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG y de la European Football Clubes (EFC), antigua ECA. De LaLiga es vicepresidente y en la EFC forma parte del bureau. Durante la reunin fundacional del nuevo organismo, en Roma, estaba a la derecha del qatar. Despus de bajarse de la Superliga junto a los equipos ingleses, es, hoy, uno de sus ms firmes opositores, lo que le sita, asimismo, en buena sintona con Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA.
La gran parte de las acciones vendidas a la vertical deportiva de Apollo proceden de Holdco, el holding en el que se integraba el paquete de Miguel ngel Gil y Cerezo. Si de los 2.500 millones en los que ha sido valorado el Atltico, se descuentan los 500, aproximadamente, de deuda, para MAG la venta de sus acciones, un 40% del valor del club, al retener el 10%, podra reportarle en torno a los 800 millones, con independencia de los plazos y formas de pago. Cuando Jess Gil se apropi del club, hace 33 aos, su valor era de 12,5 millones de euros. El mapa de su hijo lo ha multiplicado por 200.



