El Madrid sigue la estela del Barcelona. Lo malo es que su juego no progresa. Al nuevo genio de Valdebebas se le ocurri una alucinacin. Jugar con un solo delantero, porque Gonzalo nunca existi. Ante un semi colista slo un delantero y tres medios, ms un medio defensivo. Ms los cuatro defensas. La alineacin de Arbeloa fue como una luz negra de pesimismo.
El enemigo no era el Arsenal. Ni siquiera el Benfica. Era un equipo enfermo que ha cogido la carrera hacia el precipicio de la Segunda Divisin. Peter Lim se ha cargado ya un equipo histrico de la Liga.
Pero es un laberinto mental, dado que Tchouamni, Camavinga e incluso Valverde en teora eran tres defensas. Ese era el ficticio centro del campo. Un galimatas tratar de descubrir la ecuacin estratgica de la alineacin.
Creo que Arbeloa estaba muerto de miedo. Pnico a perder. Esa fue la razn visceral de salir como un equipo acomplejado, sin ftbol y a la espera de algn milagro de Mbapp.
Naturalmente, el Valencia no tena ni juego, ni moral, ni sistema. Era como un barquito a la deriva en el puerto. As que la primera parte fue insufrible. Horrible. Entre dos equipos con miedo a perder.
Nada cambi en la segunda parte. Arbeloa crey que algn gol se pescara como un fallero mayor por el rea che. Y ocurri el extrao prodigio. Apareci Carreras, que es zurdo, penetr en el rea como un cuchicheo y con toda la suerte del mundo, con la derecha, se top con el gol.
Pues no crean que empez el baile de los cambios. No. Sigui peor el sermn de Arbeloa. El Madrid se protega del 0-1 como si fuera el oro de El Dorado. Inaudito. Y, por supuesto, el Valencia pudo empatar. Lucas Beltrn, su mejor futbolista, dispar y Courtois tuvo a su palo derecho como amigo. Pero era el empate.
Los cambios no llegaron hasta el minuto 75. Por fin pudimos vera a un Trent que con los ojos cerrados es mejor que todos los que jugaban, a excepcin de Mbapp. Y lleg su gol, tras un contragolpe y el pase mortal de Brahim, que durmiendo es mejor que Gonzalo.
Y sonri el fenmeno francs. Ya tena el golito de cada partido. En realidad, Mbapp no estuvo a la altura de su categora. Pero es que con tanto defensa no reciba ni una sola vez en condiciones. Se quej hasta de Arda Gler, porque no le filtraba el pase mortal. Estuvo hasta desquiciado.
Y quit a Gler, como siempre, pero esta vez, antes de que el turco se cabreara, Arbeloa se abalanz para apretarle en un abrazo. Ms falso que el beso de Judas.
El resumen es que el Madrid sigue aburriendo. Y hemos descubierto que un defensa est manejando los millones de un equipo enfermo, sin brillo, sin fuste. Incapaz de hacer jugadas de calidad, ni ante un rival medio muerto.


