“(…) Y quiero terminar diciendo: cuando tras el partido de ayer el capitn ingls alz con sus dos manos la Jules Rimet, el cuervo de Edgar Allan Poe declar a los periodistas acreditados: ‘Nunca ms, nunca ms’. Y, de seguro, como las prximas Copas van a ser disputadas en terreno neutral, nunca ms Inglaterra conseguir imponer su ftbol sin imaginacin, sin arte, sin originalidad.” As cerraba Nelson Rodrigues, clebre escritor y periodista brasileo, su elegaca crnica final de la Copa del Mundo de 1966, ganada por Inglaterra. Tanta irritacin tuvo una causa que ya poda adivinarse desde la eleccin de rbitros: un obsceno enjuague de Stanley Rous, exrbitro l mismo y presidente de la FIFA por ese tiempo. Un gran hombre que orden la redaccin del Reglamento en 1938 con todas las reformas introducidas desde 1863 y una sencillez que favoreci su expansin universal. Pero, segn Pedro Escartn, el santn arbitral de nuestra historia, “en 1966 le pudo ms el impulso ingls que su respeto por el ftbol y estrope su legado”. Al menos consigui ser nombrado ‘sir’.
Para saber ms
Se anunci que habra dos rbitros por pas: en el caso de Inglaterra, Finney y Howley. Pero a la hora de la verdad aparecieron dos ms, McCabe y Dagnall, ms tres —Taylor, Clement y Crawford— que hicieron de linieres. An habra que aadir al escocs Phillips y al irlands Adair, que arbitraron, y al gals Callaghan, como linier, sin que sus selecciones participaran. En el conjunto de sus tres partidos, Brasil se encontr siete britnicos en la suma de los tros arbitrales. En el primero, ante Bulgaria, Pel sali tan golpeado que no pudo jugar el segundo, contra Hungra; en el tercero y decisivo, con un tro arbitral ntegramente britnico, el portugus Morais complet su demolicin, le dej intil, Brasil perdi y se qued fuera. Haba acudido al Mundial como gran obstculo para Inglaterra, que senta el derecho y la obligacin de ganarla, porque acababa de celebrarse (1963) el centenario de la creacin del ftbol.
En vista del revuelo por las designaciones en la fase de grupos se anunci que la de los rbitros de cuartos de final se hara en plenario del Comit de rbitros, seis miembros, entre ellos Escartn. Pero se les convoc a las diez de la noche del 20 de julio para reunirse a las nueve de la maana del 21 en Londres. Escartn estaba en Sunderland como informador del Chile-URSS, y tambin el ruso Latychev, delegado permanente en ese grupo. Al sueco Lindeberg le pill en Sheffield. En ningn caso haba tren que llegara a Londres antes de las once de la maana, as que la reunin se limit a Rous, su fiel Aston, presidente del Comit, y el malayo Ko. Para el Inglaterra-Argentina pusieron un rbitro alemn, Kreitlein; para el Alemania-Uruguay, un ingls, Finney. Kreitlein expuls al capitn argentino, Rattin, que protest insistentemente por las reiteradas faltas de Stiles sobre Onega; en cuanto a Finney, con 0-0 dej pasar un puetazo bajo el larguero de Schnellinger a un baln que se colaba, gesto perfectamente captado por las fotografas; luego aprovech el enfado y las intemperancias de los uruguayos para dejarlos con nueve.
Aquellos sucesos abrieron una herida en Sudamrica que sangr durante aos y explican la irritacin de Nelson Rodrigues. Y a todo ello habra que sumar dos manos ignoradas en el rea inglesa en la semifinal contra los portugueses y el gol fantasma de Hurst en la prrroga de la final contra Alemania.
El irritado escritor ha venido teniendo razn hasta ahora. Fuera de su isla, los inventores no han vuelto a ganar la Copa del Mundo. En Mxico, con gran parte an del equipo campen, cayeron en cuartos ante Alemania, dulce revancha. Luego fueron incapaces de clasificarse para Alemania 1974 y para Argentina 1978. Regresaron despus, pero nunca han vuelto a ganar un Mundial, ni siquiera han sido finalistas. Tampoco han ganado ninguna Eurocopa.
Aquella Inglaterra tuvo ayudas, desde luego, pero tambin fue un gran once (Banks; Cohen, Jackie Charlton, Wilson; Stiles, Moore; Ball, Hunt, Bobby Charlton, Hurst y Peters) con tres jugadores extratipo: el meta Gordon Banks, el medio defensivo y capitn Bobby Moore, y el delantero centro mvil Bobby Charlton, el mejor de todos. A ellos podra sumar al interior goleador Jimmy Greaves, pero sufri un corte en la pierna durante el tercer partido del grupo, ante Francia, y le sustituy hasta la final, y no sin polmica, Geoff Hurst, autor de tres goles en la misma. Un logro que nunca haba conseguido nadie antes y que slo Mbapp ha igualado despus.
Slo Hurst sigue con vida. El resto nos han ido dejando con una coincidencia inquietante en la mitad del equipo titular: el alzhimer. Sera grosero conectarlo con la maldicin de Rodrigues; ms bien prefiero mirarlo como un ltimo servicio al ftbol de un buen grupo de jugadores que, en su despedida, dej una voz de alarma que el ftbol finge escuchar, pero no lo hace. Preferimos mirar para otro lado.
Una imagen del polmico gol de Hurst.E. M.
Jackie Charlton, central, con 85 aos; Ray Wilson, lateral izquierdo, con 83; Nobby Stiles, medio, con 78; Martin Peters, extremo, con 76; y Bobby Charlton, alma de la delantera, con 86, hermano del primero de la lista; incluso el meta suplente, Peter Bonetti, con 78: todos ellos fallecieron de alzhimer o tras un tiempo incapacitados por alguna enfermedad neuronal enajenante. Y no hay seguridad sobre si lo padeci o no el interior Roger Hunt, fallecido a los 83 “tras una larga enfermedad”, segn el escueto comunicado familiar, despus de que por bastante tiempo no se supiera nada de l. Gordon Banks falleci de cncer de rin a los 81 aos. A Bobby Moore se lo llev con 51 un cncer intestinal y al extremo Allan Ball un ataque cardaco que le sorprendi en el jardn de su casa a los 62. El ltimo en dejarnos, el lateral derecho George Cohen, falleci con 86, y aunque no se anunci la causa de su muerte, s se sabe que estuvo mucho tiempo luchando contra un cncer intestinal. Dedic los ltimos aos a recaudar fondos para la investigacin de esta enfermedad, que haba matado prematuramente a su capitn Moore, y tambin para la del alzhimer, impresionado por la forma en que atac a tantos de sus compaeros. Anunci que, a su fallecimiento, donara su cerebro a la ciencia. El mismo propsito ha hecho pblico Hurst, el ltimo superviviente.
Las alarmas sonaron por el caso de Bobby Charlton dada su condicin de mito nacional. La familia comunic que padeca alzhimer en 2020, lo que llev a recordar el gran nmero de compaeros del equipo campen que lo haban padecido, entre ellos su hermano Jackie. Se daba la circunstancia de que cuatro tos maternos de los hermanos Charlton haban fallecido tambin de alzhimer, lo que podra sugerir un factor hereditario, pero los cuatro haban sido tambin futbolistas, lo que devolva las sospechas a este deporte. La muerte del mito se produjo en 2023, con 86 aos, internado ya en el centro para personas con demencia de Knutsford, cuando perdi el equilibrio y su cabeza golpe con un radiador.
Con el conocimiento de que el gran Bobby sufra la dolencia, cobr relevancia e impulso la lucha que desde 2002 mantena la familia de Jeff Astle, un delantero centro de los aos sesenta y setenta que hizo lo mejor de su carrera en el West Bromwich Albion, fue mundialista en Mxico 1970 y se retir tras 16 aos, 437 partidos y 216 goles. Falleci en 2002. Su hija, Aslyn Astle, cont: “Tena 59 aos, pero pareca que tuviera 89”. Haca tiempo que no reconoca a nadie, pasaba el da sentado, muri por atragantamiento porque el cerebro no pudo enviar la orden de expulsar la comida, atascada en la garganta.
La familia, convencida de que su penosa condicin haba sido causada por tantos balones cabeceados, obtuvo dictamen judicial de que haba fallecido de una enfermedad laboral; crearon la Fundacin Astle e interesaron a organizaciones acadmicas y civiles. En 2014, el neurlogo Willie Stewart, de la Universidad de Glasgow, que examin su cerebro, dictamin que tena “exactamente el mismo aspecto que esperas ver en el de un boxeador”. La diagnosis fue encefalopata traumtica crnica, enfermedad neurodegenerativa asociada a la acumulacin de golpes en la cabeza. Aslyn Astle declar en la ABC: “Cuando supe que el ftbol le haba matado me puse en contacto con la FA y les pregunt qu iban a hacer al respecto. Al poco tiempo recib una carta desagradable”. Salieron a relucir muchos ms casos: Tommy Carroll, Stevie Chalmers, Chris Chilton, Jimmy Conway, Duncan Forbes, Alan Jarvis, Frank Copel, Billy McNeill, Barry Pierce, Mike Sutton, John Talbut, Mike Tindall… Aslyn Astle cont que se pusieron en contacto con ella las familias de estos jugadores, de muchos otros menos conocidos, y la de uno de los campeones de 1966, que prefiri mantener la reserva, pero la anim a seguir la investigacin.
Estudios
Un estudio realizado por su impulso en 2019 con una muestra de 7.676 futbolistas profesionales escoceses nacidos entre 1900 y 1976 y comparado con el de 23.000 individuos de la misma poca aleatoriamente escogidos arroj un dato inquietante: el porcentaje de afectados por enfermedades neurodegenerativas era tres veces y media mayor entre los futbolistas que entre el comn de la poblacin. El caso lleg a la Cmara de los Comunes en 2020 y la conclusin fue que no existen medidas suficientes para monitorear las lesiones cerebrales consecuencia del deporte, lo que dej la cuestin en el aire. ITV entrevist al alimn a Tom Charlton y a John Stiles, hermano e hijo de jugadores afectados, y ambos expresaron su conviccin de que los cabezazos deban de ser la causa.
Muchos lo discuten por la dificultad de imaginar el ftbol sin el juego de cabeza. Arguyen que los balones son ahora ms ligeros, porque aunque el peso inicial es el mismo que fue reglamentado hace ya mucho, ahora estn impermeabilizados y no aumenta por el agua los das lluviosos, como tiempo atrs, si bien a cambio viajan a ms velocidad. Tambin sostienen que rarsima vez un balonazo provoca una conmocin, que stas suelen llegar ms por choques entre cabezas, contra el suelo y contra un poste. Y que el alzhimer tambin afecta a no cabeceadores, casos de Banks y Bonetti. Pero demasiados especialistas sostienen que cabecear el baln como prctica habitual provoca microrroturas arteriales en el cerebro idnticas a las de los boxeadores, sin necesidad de llegar al KO. Preguntada Aslyn Astle sobre si su padre hubiera sido partidario de eliminar el juego de cabeza, contest: “Seguramente no. Pero hubiera sido partidario de tener informacin sobre las consecuencias”.
Las reacciones, impulsadas por los sindicatos de jugadores (el ingls, que aporta siete millones de libras anuales a investigacin y ayudas afectados), han sido tmidas: prohibir el cabeceo en infantiles, limitarlo en los entrenamientos de profesionales y permitir un sexto cambio en caso de conmocin. El ftbol teme este debate.




