Dinámicas familiares, situación económica y acoso detonan el problema

Patricia López Núñez

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El estrés ya no es solamente un problema de personas adultas, porque se detecta incluso desde los seis años por situaciones escolares y la interacción familiar, mientras que en las personas adultas llega a detonar problemas de infartos, trastornos metabólicos e hipertensión arterial, advirtió la presidenta del Colegio de Innovación y Gestión en salud en Querétaro (CIGE-Salud). 

Puntualizó que el estrés es cada vez más frecuente como causa de atención médica desde etapas muy tempranas, hasta las personas adultas mayores, porque no solamente se generan por cuestiones laborales y preocupaciones económicas o el exceso de responsabilidad, sino por cuestiones escolares y las mismas dinámicas en las familias. 

Cuando la gente solicita atención médica, generalmente es por dolor en el pecho, adormecimiento de brazos, nerviosismo, cambios de humor, dolores de cabeza, hipertensión arterial, insomnio, dificultad para concentrarse, respiración muy rápida o tensión muscular. 

“Es muy común que un paciente llegue y diga: me duele la mucha, me duelen los hombros, me siento fatigado, o tengo palpitaciones El estrés tiene causas principalmente bioquímicas y fisiológicas, las causas bioquímicas ocurren cuando el cuerpo libera sustancias químicas y hormonas en respuesta ante una situación de presión  peligro: la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol, estas hormonas aumentan la energía del cuerpo y lo preparan para reaccionar rápidamente”, declaró.

En situaciones normales, las personas pueden controlar el estrés a través de buena alimentación y actividad física, así como terapias ocupacionales y emocionales para una buena higiene mental. Sin embargo, cuando la situación es extrema, lo ideal es manejarlo con medicamentos, así que se les deriva a la especialidad de psiquiatría donde se brindarán medicamentos como ansiolíticos o antidepresivos, por mencionar algunos. 

Uno de los síntomas comunes de estrés es el cortisol, que presenta síntomas físicos, como aumentar de peso, alteraciones hormonales, problemas músculo-esqueléticos, trastornos metabólicos, cardiovasculares, la frecuencia cardiaca, la diarrea o el estreñimiento, pérdida o aumento de apetito o ansiedad que se manifiesta con movimiento físico. 

Entre los casos que se detectan, hay estrés en niños de seis años, que llegan a diagnosticarse con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que han presentado situaciones de bullying escolar o problemas familiares, mientras que en las personas adultas mayores, el abandono familias y social puede generar estas mismas condiciones.