Los manuscritos originales y cartas que aparecen en el documental “Biografía de Jorge Luis Borges”, presentado en la Mostra de Venecia, “demuestran que el mito de que era una persona cerebral es falso”, dijo a ANSA su director, el argentino Mariano Llinás.

De 330 minutos de duración, la cinta es una “película de detectives” que viaja por Ginebra, Austin, Cambridge o Reikiavik mostrando manuscritos, dibujos de infancia, cartas de juventud, diarios y postales que conforman la biografía del escritor argentino.

Presentada en la sección Venice Open, fuera de concurso, el realizador de “Historias extraordinarias” y “La flor” y coescritor del guion de “Argentina, 1985”, confesó que “nunca había sentido como director un estreno tan cálido”.

La película surgió de un encargo de la Fundación ISLAA (Institute for Studies on Latin American Arts), con sede en Nueva York, que acababa de hacerse cargo de la mayor colección sobre Borges y quería un film que registrara los objetos.

Al presentarse con Ernesto Montequín, experto en Borges, “inmediatamente comprendí que el poder que tenía eso tenía más que ver con la narración y casi con una ficción de aventuras. Sentía que estaba filmando una película de detectives que tenía como fondo la biografía de Borges”, explica Llinás, cuya voz aparece en off en la cinta.

Viendo los manuscritos, Llinás (Buenos Aires, 1975) vio “hasta qué punto las dudas de Borges atravesaban esos escritos”.

Cuando “uno ve una página escrita por él, la cantidad de variantes, la cantidad de vueltas, uno se da cuenta de hasta qué punto eso que uno leyó pudo haber sido otra cosa hasta el último momento”.

Además, “hay un mito en torno de Borges de que es una persona cerebral, distante, que vive en la cabeza, pero no en el cuerpo. Encontrarse con sus cosas demuestra que esa idea es falsa, y hasta qué punto una mente tiene necesidad de materia y de lo físico”.

Como “había rastros de su cuerpo, de su vida, cuánto de eso estaba en la obra. Se volvió mucho más carnal”, afirma.

Llinás se encontró con “objetos históricos y objetos destinados a la banalidad. Haber tenido la posibilidad de juntar esas dos cosas fue lo que generó la biografía, no privilegiar una sobre la otra”.

Hay “cartas que él escribe a una mujer que le pide que lea su libro, cartas de pequeños clubes de barrio que le agradecen, cartas de militares que le agradecen… Esas toneladas de banalidad con las cuales tuvimos que lidiar fueron bastante conmovedoras, tal vez más que los objetos históricos”, manifiesta.

Para Llinás “los objetos son extremadamente importantes, casi tanto como las personas”. En mi caso he obedecido a Ortega y Gasset, que decía: “argentinos, a las cosas”.

Y “hay una frase de Robert Bresson que dice: la cara y los objetos parten del mismo misterio. Creo que tiene razón y gracias a él esta película existe”.