Los propios familiares del detenido lo retuvieron dentro de la vivienda para impedir que escapara

Eduardo Uriel “N”, de 23 años, fue detenido en la colonia La Pastora, alcaldía Gustavo A. Madero, Ciudad de México, tras confesar haber asesinado a su madre y a su abuela con un bate envuelto en alambre de púas.

El crimen, ocurrido el 14 de julio de 2026, ha generado conmoción por la brutalidad y el vínculo familiar entre víctima y victimario.

La noche del martes, en un domicilio de la colonia La Pastora, Eduardo Uriel fue confrontado por su padre, Jesús Ignacio, quien al llegar de trabajar encontró a su esposa y a su suegra gravemente heridas en el piso.

Ante la escena, el joven admitió de manera directa: “Pues las maté”.

De acuerdo con los reportes, el agresor utilizó un bate de madera modificado con alambre de púas para golpear a su madre, Elizabeth, y a su abuela, Ana, hasta provocarles la muerte.

Paramédicos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas confirmaron que ambas mujeres ya no presentaban signos vitales al llegar al lugar.

Los propios familiares del detenido lo retuvieron dentro de la vivienda para impedir que escapara, mientras vecinos alertaban a las autoridades.

Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana ingresaron al inmueble y lograron someterlo, pues aún intentaba agredir a otros parientes y vecinos.

Durante la inspección, las autoridades localizaron drogas, pipas y envoltorios de marihuana en el cuarto del detenido, lo que refuerza la hipótesis de que Eduardo Uriel tenía problemas de adicción a sustancias como cristal, piedra y marihuana.

Su padre declaró que no padecía problemas mentales, pero sí una fuerte dependencia a drogas.

El joven fue puesto a disposición del Ministerio Público, que integró la carpeta de investigación por doble feminicidio.

La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México mantiene abiertas las indagatorias para esclarecer las circunstancias del crimen y determinar la situación jurídica del detenido.

El caso ha provocado indignación en la comunidad y en redes sociales, no solo por la violencia extrema del ataque, sino por el hecho de que las víctimas eran la madre y la abuela del agresor.

Testimonios de familiares, como el de Leticia Rodríguez —hija y hermana de las víctimas—, han dado cuenta del horror vivido dentro de la vivienda.