El Arzobispo de Durango se integró a la peregrinación varonil por 15 año consecutivo

Por Enrique Zamudio

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Camargo, Peñamiller.— Apenas aparece entre los peregrinos, comienzan a escucharse los saludos. Unos le piden una fotografía; otros se acercan para recibir su bendición. Mons. Faustino Armendáriz Jiménez responde a cada uno con la sencillez y cercanía que lo caracterizan. Después se coloca el sombrero, toma su lugar en la columna y, como un peregrino más, emprende el camino bajo el sol inclemente del semidesierto queretano mientras acompaña el rezo del Rosario.

Por décimo quinto año consecutivo, el Arzobispo de Durango y IX Obispo de Querétaro se incorporó a la 136 Peregrinación Varonil de Querétaro al Tepeyac durante la sexta jornada, en el trayecto de Pinal de Amoles a Peña Blanca. Antes presidió la Eucaristía en la comunidad de Mina de Camargo y, posteriormente, caminó junto a los miles de romeros.

Durante la entrevista explicó que este año se une a la principal intención de la Diócesis de Querétaro: pedir por la paz en México.

“En este momento me uno a la intención de la Diócesis de pedir por la paz. Cuando ellos invocan a Cristo Rey, Rey de la Paz, sin duda es una intención muy querida por todos, muy querida por México y muy querida por nuestro pueblo: tener paz.”

Mons. Armendáriz recordó que ésta es la décimo quinta ocasión en que acompaña a los peregrinos queretanos, una tradición que ha mantenido incluso después de haber sido nombrado Arzobispo de Durango.

“Estoy celebrando mi peregrinación número quince. Personalmente, son quince años acompañando a los peregrinos y peregrinas de esta Diócesis de Querétaro. Sin duda, es una bendición poder participar con espíritu peregrino y recorrer estos caminos tan conocidos, que tantos recuerdos nos traen.”

La sexta jornada marcó el ingreso de la peregrinación al semidesierto queretano. Siguiendo al Santísimo Sacramento, centro espiritual de la romería, la columna principal avanzó por la carretera mientras una larga fila de romeros serpenteaba entre cerros y cañadas rumbo a Peña Blanca. El intenso sol acompañó el recorrido, que Mons. Faustino realizó como uno más de los peregrinos.

El Arzobispo destacó que la peregrinación constituye una experiencia de evangelización tanto para quienes la viven como para las comunidades que reciben el paso de los romeros.

“La peregrinación siempre evangeliza. Nos evangeliza a nosotros mismos y también evangeliza a quienes encontramos en los lugares por donde pasamos. Nadie que participa en una peregrinación puede salir igual. Por eso la peregrinación evangeliza.”

Durante la entrevista también compartió que la Arquidiócesis de Durango celebra este año el Jubileo por el martirio de los cinco santos mártires duranguenses, autorizado por el Santo Padre, con el propósito de presentar su testimonio como modelo de vida para jóvenes, matrimonios y sacerdotes.

Finalmente, aseguró que mientras Dios le conceda fuerza y salud continuará acompañando a los romeros queretanos.

“Vale la pena acompañar a nuestro pueblo, ofrecerle nuestro servicio espiritual, brindar consejo, administrar el sacramento de la confesión y ayudar en todo lo que podamos”, concluyó.

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